Descripción
Poesías y obras varias de la literatura española.
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Gabriela Mistral (s.XIX-XX)
Seleccionado por Gracia Gadel
Sonetos de la muerte
I
Del lecho helado en que los hombres te pusieron, te bajaré a la tierra humilde y soleada, Que he de dormirme en ella los hombres no supieron, y que hemos de soñar sobre la misma almohada.
Te acostaré en la tierra soleada con una, mansedumbre de madre para el hijo dormido, y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna, al recibir tu cuerpo de niño dolorido.
Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas, y en la azulada y leve polvareda de luna, los despojos livianos irán quedando presos.
Me alejaré cantando mis venganzas hermosas ¡porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna, bajará a disputarme tu puñado de huesos!
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Publicado: 13:03, 23/09/2009 |
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Gabriela Mistral (s. XIX-XX)
Seleccionado por Gracia Gadel
Sonetos de la muerte
II
Este largo cansancio se hará mayor un día, y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir, arrastrando su masa por la rosada vía, por donde van los hombres contentos de vivir…
Sentirás que ha tu lado cavan briosamente, que otra dormida llega a la quieta ciudad. Esperaré que me hayan cubierto totalmente... !y después hablaremos por una eternidad!
Sólo entonces sabrás el porqué no madura para las hondas huesas, tu carne todavía, tuviste que bajar, sin fatiga a dormir.
Se hará luz en la zona de los sinos, obscura; sabrás que en nuestra alianza signos de astros había y, roto el pacto enorme, tenías que morir...
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Publicado: 13:00, 23/09/2009 |
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Gabriela Mistral (s. XIX-XX)
Seleccionado por Gracia Gadel
Sonetos de la muerte
III
Malas manos tomaron tu vida desde el día en que, a una señal de astros, dejara su plantel nevado de azucenas. En gozo florecía. Malas manos entraron trágicamente en él...
Y yo dije al Señor: “Por las sendas mortales le llevan”. ¡Sombra amada que no saben guiar! ¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales o le hundes en el largo sueño que sabes dar!
¡No le puedo gritar, no lo puedo seguir! Su barca empuja un negro viento de tempestad. Retórnalo a mis brazos o le siegas en flor.
Se detuvo la barca rosa de vivir... ¿Que no sé del amor?, que no tuve piedad? !Tú, que vas a juzgarme, lo comprendes, Señor.
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Publicado: 13:51, 22/09/2009 |
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José de Espronceda (s. XIX)
Seleccionado por Emilio Medina Muñoz
A un ruiseñor Canta en la noche, canta en la mañana, ruiseñor, en el bosque tus amores; canta, que llorará cuando tú llores el alba perlas en la flor temprana.
Teñido el cielo de amaranta y grana, la brisa de la tarde entre las flores suspirará también a los rigores de tu amor triste y tu esperanza vana.
Y en la noche serena, al puro rayo de la callada luna, tus cantares los ecos sonarán del bosque umbrío.
Y vertiendo dulcísimo desmayo, cual bálsamo süave en mis pesares, endulzará tu acento el labio mío.
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Publicado: 13:40, 22/09/2009 |
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